sábado, 27 de agosto de 2011
"EL NEGOCIO Y YO"
Es común encontrar en las micro, pequeñas y medianas empresas que el nombre del establecimiento es igual al nombre del dueño del mismo. “La tienda de don Pepe”, “Carnes Alicia”, “Clínica del Dr. Tobón”, “Miscelánea doña Ofir”, etc., son nombres cada vez más comunes. Esto no tiene nada de malo, pero quiero anotar algunos elementos que debe tener en cuenta. Muchas veces el negocio puede ser tan pequeño, que efectivamente su dueño sea el gerente, administrador, propietario y mensajero; es él mismo o ella misma quien hace todo. Al comienzo debe ser así, usted se la juega, lo reconocen, admiran y la gente paga por lo que usted hace. Hasta ahí no hay problema, pero cuando el dueño no puede ir a ningún lado porque está ocupado de su negocio y lo consume su “día a día” y su “minuto a minuto”, la cosa se pone difícil. Generalmente a estos multifuncionales propietarios, no los vemos capacitándose, en reuniones pertinentes a su ramo o agremiados; Utilizan la excusa de no poder dejar solo el negocio, o que no les queda tiempo. Siempre existirá una disculpa. Si este es su caso, debe revisar la situación. A este tipo de empresarios o micro empresarios les queda poco tiempo en el mercado debido a que se desgastan rápido. Ocuparse de todo y ser la imagen les queda bien, pero en los inicios, uno o dos años máximo. Hay que avanzar y buscar quien le ayude. A un empresario le debe quedar tiempo para capacitarse, para mirar por encima del tablero y observar el horizonte para planear el futuro del negocio; De lo contrario ¿Cómo piensa crecer? ¿le quedará tiempo para planear su estrategia? .La frase aquella de “Atendido por su propietario” es buena y por supuesto que vende, pero pierde validez cuando recordamos que cualquier delegado que esté al frente de su organización, debe atender los clientes como si fuera el dueño. Su empresa debe darle espacio para generar otro empleo, un asistente, una secretaria, como lo quiera llamar. La estandarización es el camino, dejando siempre registro de lo que hace. El negocio debe funcionar con usted y sin usted. De no hacerlo, corre el riesgo que la gente no quiera su producto cuando usted no este y el riesgo de quedarse esclavo de lo que hace y con pocas posibilidades de crecimiento. Preocúpese por generar riqueza intelectual, apropiar el conocimiento: el cómo se hace, cuando y con qué, todo a su modo, es lo que se transfiere. En un mundo donde casi todo es copiable, su conocimiento y como hacer el negocio es lo que cuenta. Si se dedica a atender todos los frentes de su negocio (que es distinto a revisar y dirigir) a qué horas le comunicará a sus clientes cuáles son sus ventajas competitivas (que es al final por lo que el cliente paga) y los planes que tiene? Eso se hace con una visión desde arriba. Si dejó el negocio con su nombre, pues bienvenido sea, pero recuerde que aparte de darse el lujo de mostrárselo a sus nietos, solo le representara dividendos si logra salir de la primera etapa y convertir su emprendimiento en una verdadera empresa, vendible y rentando lo que usted desea. EL día que ocurra una de las dos (que lo venda o sea rentable), puede considerar que se graduó de empresario.
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