jueves, 12 de septiembre de 2013

Herramienta Poderosa



Conseguir clientes cada día es más difícil. Afortunadamente contamos con herramientas en la Administración que nos ayudan a eso, a conseguir mas clientes todo el tiempo, a renovar los que se van y a mantener los que aun son fieles.

Una de esas herramientas poderosas es el Marketing (en ingles) o Mercadeo (en español). Palabra mágica que la definen autores como “Kotler”, guru del mercadeo como «el proceso social y administrativo por el que los grupos e individuos satisfacen sus necesidades al crear e intercambiar bienes y servicios».

Defino el mercadeo, para que nos entendamos mejor, como el “arte de antojar a los demás de lo que uno tiene, ojala varias veces”; esta definición, mas tranquila y menos técnica la utilizo en las clases para indicar a mis alumnos cuando una acción en una empresa es de mercadeo o no.

Es muy sencillo saber cuando usted está haciendo Marketing: cuando haga acciones para antojar a sus clientes. Haciendo pequeñas cosas como por ejemplo, llamarlos, rifar algo, hacer promociones, adornar su local, cambiar su look, hacer bulla con un bafle en el andén y repartir unos volantes, notara el incremento en su venta. Es mágico, se lo aseguro.

El ejemplo de marketing que más me gusta es el del joven cuando está conquistando a una chica; necesita que se antojen de él. Entonces despliega todo su encanto y entre bien arreglado y oloroso, sale a su primera cita con único objetivo que será, buscar una segunda cita, es decir una recompra. Imagínense que a la segunda cita el tipo aparezca de cualquier forma, mal arreglado y oliendo maluco; el encanto se acaba y chao, por tanto le toca mantener su arsenal de marketing prendido para que al final conquiste a la dama, es decir a su cliente y se case con ella, lo que en mercadeo seria fidelizar su cliente.

El marketing también antoja a punta de avisos y publicidad. Me toco ver el caso de una señora que se antojo de un producto suavizante de tela que presentaron en televisión. La antojada salió buscar su antojo varias veces y nunca lo encontraba. Un día la vi en un prestigioso almacén de cadena subida en una pequeña escalera, corriendo peligro, por que encontró su antojo refundido en un estante muy arriba de su alcance. Le pregunte que hacia y me respondió que había encontrado su antojo y se lo llevaba como fuera (efectos del marketing) y finalmente arriesgando su vida, lo logro. Eso hace el marketing y no es mentira, por que la del antojo era mi señora.

Las acciones de marketing deben ser constantes. No piense que con hacerlo un fin de semana, por ejemplo hacer una bulla en su negocio para activar el punto de venta, usted quedara listo. Tiene que ser algo planeado, que se repita, para que el cliente pueda vivir la experiencia varias veces y termine antojado.