domingo, 25 de agosto de 2013
Bla, bla, bla……
Charlar, hablar, conversar, ranear, echar pico, votar corriente, hablar paja, son maneras de definir la forma de sentarse con otro a intercambiar palabras.
El arte de sentarse a intercambiar palabras, es la base de las relaciones personales, familiares y sobre todo, comerciales. Lo malo es que cada vez es más difícil encontrar un buen interlocutor, incluso en los negocios, en donde se debe ser muy cuidadoso, ya que, como en el amor, una palabra desafortunada, inapropiada o fuera de contexto puede dañar la relación.
Desarrollar una buena “conversa”, hablar con alguien que realmente escuche atentamente y que no esté tan preocupado por armar la respuesta o el contrapunto, incluso antes de uno terminar de hablar, o que interrumpa una idea traslapando la conversación, se ha vuelto escaso.
El afán, el bendito celular, la lucha por la defensa de las ideas y la dispersión mental en que andamos todos, es la causa principal.
Se nos olvida rápidamente lo que nos dicen: el nombre de quien nos acaban de presentar, un dato clave, y hasta al mesero se le olvida lo que le pedimos.
La clave para conversar, pasar un buen rato y construir una buena charla es saber escuchar. Arranque por ahí. Asegúrese de que su interlocutor haya terminado lo que le quiere decir y haya concluido su idea. Solo después de eso usted debe intervenir tomando el suficiente tiempo para pensar en la respuesta adecuada.
Acuérdese que responder rápido, de una, no característica de un buen conversador. Responder adecuadamente, con sentido, sí. En una “votada e corriente” no es tan necesario ganar el punto o defender a muerte su concepto, caso diferente a una discusión, foro, debate, etc.
Recuerde que la actitud para escuchar, es el insumo fundamental para una buena conversación. Arranque con su actitud corporal: escuche con todo su cuerpo, de frente, mirando a los ojos del otro, pero sobre todo, sin tener los brazos cruzados (mala señal), ojala con brazos y manos siempre a la vista. Maneje el tono de su voz. Por alguna causa, así como el clima global ha subido tres grados, nuestro volumen de la voz ha subido unos cuantos decibeles. Ponga su celular en vibración y guárdelo, solo así, evitara estar mirándolo y solo lo atenderá cuando lo llamen.
Por último, el enganche de la conversación es definitivo. Los primeros 30 segundos son cruciales. Como decía mi abuelita, con el desayuno se sabe cómo será el almuerzo y en los temas de las relaciones ese dicho no tiene pierde. Trate de no arrancar con alguna referencia personal de su interlocutor, a no ser que sea de mucha confianza, o con algún reproche. Cuando las relaciones son de negocios o de clientes, eso siempre se debe obviar.
Revise que están diciendo sus empleados, qué le están conversando a sus clientes. Es válido hacer libretos. En lo personal, arrancar conversaciones preguntando cómo estas, cómo te ha ido y que has hecho, todo al mismo tiempo, es una típica señal de “me da lo mismo lo que me responda”. Muestre real interés, eso es definitivo.
Esfuércese por ser un buen conversador, de esos que dejan hablar y seguro que notara como sus amigos y clientes lo buscaran para compartir más tiempo con usted o hacer más negocios.
P.S. La frase de la semana para quienes nos gusta el mercadeo: “para comerse una torta, hay que partirla en pedazos”.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario