En términos de Mercadeo, un imán, es aquel que atrae a los
clientes o por lo menos como lo incluye su definición, genera un magnetismo que llama la atención.
Cuando se construye un gran Centro Comercial por ejemplo, se
trata que este tenga un imán que atraiga clientes para todo el resto de locales,
el cual generalmente es un supermercado reconocido o como lo llaman ahora una
gran superficie o tienda por departamentos. Este, deberá generar tráfico
suficiente para hacer el negocio de todos sostenible.
Pero el imán no es solo exclusivo de los centros
comerciales; las empresas, los negocios y hasta uno mismo, tiene su imán que
atrae y conquista. Recuerdo mucho que el imán de mi abuela Edelmira, a parte de
su forma de ser, era su comida. Podía reunir toda la familia alrededor de sus
preparaciones.
Existen empresas que saben que su imán es el servicio o el Café
que ofrecen a sus visitantes, solo por mencionar un par de ejemplos. También hay
profesionales en ventas, comerciantes, médicos y personas corrientes que conocen exactamente
cuál es su imán; lo cuidan y cultivan como herramienta poderosa para generar
beneficios. Para algunos su imán puede ser la sonrisa, el trato o un gran
conocimiento de las cosas.
Los imanes también son propios de las ciudades y hacen parte
de estrategias de City marketing; algunas conocidas tienen sus imanes
establecidos y atraen todo el tiempo turistas y visitantes que se dejan
conquistar. Quienes viajamos en diciembre o tuvimos las oportunidad de salir,
vimos cuanta gente salió de vacaciones a
visitar ciudades queriendo conocer sus atractivos turísticos, culinarios,
naturales, etc, que no son otra cosa que sus imanes.
¿Cuál será el imán de Cartago? Creo que los bordados.
Celebro haber visto muchas personas, incluso en los primeros días de enero haciendo
el recorrido de la ruta del Bordado. Sin embargo la idea es hacer una
estrategia consistente, de todo el año, para aprovechar más visitantes en
nuestra ciudad. Nuestra vocación, ya que somos carentes de una verdadera
estrategia de City marketing, no es otra
que la de ofrecer servicios turísticos y recreacionales al igual que productos como los bordados. Falta mucho, pero
hemos dada pasos importantes.
Diferente a la realidad, los imanes a los que nos referimos
pierden su poder si no son objeto de mantenimiento, es decir estrategia. De lo
contario dejan de ser magnéticos y hasta cambian de polo. En nuestro caso Cartagueño,
por ejemplo deberíamos incluir a todos los que participan de la “Ruta del
bordado”, desde almacenes, restaurantes, tiendas, etc, etc y por ultimo taxistas y lugareños para que
este atractivo sea realmente un imán con mucha fuerza.
Trabaje en descubrir cuál
es su imán, el de su empresa y aprovéchelo; despliegue sus encantos y vera como
llegan más clientes buscando eso que usted tiene y que llama tanto la atención.
Anímese y de ahora en adelante pregúntele a sus amigos o
colegas: ¿cuál es su imán?
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