lunes, 30 de junio de 2014

EL PRIMER MINUTO



Aparentemente un minuto es poco tiempo, pero en realidad cuando pasa de manera consiente es bastante. El primer minuto de casi todo momento, es determinante.

Por ejemplo, usted durara  leyendo esta columna casi tres minutos; pero si en el primero no lo he logrado cautivar o retener, inmediatamente dejara de leer  y pasara a otro parte del periódico. Hasta ahora lo he logrado.

El primer minuto de una conversación, de una nueva relación, es clave: ahí se forma la opinión de su interlocutor, que seguro será la que conserve para el resto de su vida.  Imagínese entonces ese primer minuto con un cliente, una persona de su interés o con el futuro Jefe; es más, el primer minuto del día con su esposa o esposo, o quienes lo rodean, es definitivo para lo que será  el resto del día.

Se puede ganar o perder un cliente, se puede conocer y aprovechar la debilidad del oponente y ganar un  partido; se puede generar una primera impresión la cual jamás tendrá oportunidad de cambiar, luego de lo hecho en el  primer minuto. 

El viejo adagio dice que nunca hay una segunda oportunidad para mejorar la primera impresión, pero lo que nadie nos ha dicho es que la primera impresión se forma en menos de un minuto. La razón es la falta de tiempo que todos pregonamos día a día y la velocidad con que hemos evolucionado. Creemos que somos capaces de interpretar y conocer  a alguien en unos instantes, en unos segundos. Lo malo es que es verdad. Como tenemos tanta información, creemos conocer patrones de comportamiento que nos tipifican las personas.

En adelante, cuando un cliente entre a su negocio o se encuentre con alguien que le agrade,   recuerde que solo cuenta con  un minuto para convencerlo, para cautivarlo y lograr que su estadía y experiencia sea grata y vuelva. El buen manejo del primer minuto lo puede llevar al éxito. Cuando se levante, si duerme acompañado(a),  trate que su primer minuto sea amable, cordial, cariñoso, tierno, que haga reír.

Después de un muy buen primer minuto, quedara con licencia para decir lo que quiera, antes no. Podrá desplegar el resto de argumentos para vender, conquistar o convencer.  El primer minuto no lo puede dejar al azar, debe ser consciente y tampoco lo puede hacer alguien de su negocio sin preparación y solo con su intuición disponible. No se imagina el daño que le puede hacer a su negocio un mal anfitrión del primer minuto.

¿Cuál es el éxito del primer minuto? encárguese que ese primer minuto sea como el último; como su única oportunidad;  diríjase a su paciente, cliente, amigo, esposo, o quien sea, con  los  cinco sentidos prendidos y conscientes. Ensaye.

Para terminar, tengo que decir que ese primer minuto en unos años se verá reducido a unos pocos segundos. La competencia nos obligara a ser más hábiles en este tipo de destrezas.

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