Aparentemente un minuto es poco tiempo, pero en realidad cuando pasa de manera consiente es bastante. El primer minuto de casi todo momento, es determinante.
Por ejemplo, usted durara leyendo esta columna casi tres minutos; pero
si en el primero no lo he logrado cautivar o retener, inmediatamente dejara de
leer y pasara a otro parte del
periódico. Hasta ahora lo he logrado.
El primer minuto de una conversación, de una nueva relación, es
clave: ahí se forma la opinión de su interlocutor, que seguro será la que
conserve para el resto de su vida. Imagínese
entonces ese primer minuto con un cliente, una persona de su interés o con el futuro
Jefe; es más, el primer minuto del día con su esposa o esposo, o quienes lo
rodean, es definitivo para lo que será
el resto del día.
Se puede ganar o perder un cliente, se puede conocer y aprovechar
la debilidad del oponente y ganar un
partido; se puede generar una primera impresión la cual jamás tendrá
oportunidad de cambiar, luego de lo hecho en el
primer minuto.
El viejo adagio dice que nunca hay una segunda oportunidad para
mejorar la primera impresión, pero lo que nadie nos ha dicho es que la primera
impresión se forma en menos de un minuto. La razón es la falta de tiempo que
todos pregonamos día a día y la velocidad con que hemos evolucionado. Creemos
que somos capaces de interpretar y conocer
a alguien en unos instantes, en unos segundos. Lo malo es que es verdad.
Como tenemos tanta información, creemos conocer patrones de comportamiento que
nos tipifican las personas.
En adelante, cuando un cliente entre a su negocio o se encuentre
con alguien que le agrade, recuerde que
solo cuenta con un minuto para
convencerlo, para cautivarlo y lograr que su estadía y experiencia sea grata y
vuelva. El buen manejo del primer minuto lo puede llevar al éxito. Cuando se
levante, si duerme acompañado(a), trate
que su primer minuto sea amable, cordial, cariñoso, tierno, que haga reír.
Después de un muy buen primer minuto, quedara con licencia para
decir lo que quiera, antes no. Podrá desplegar el resto de argumentos para
vender, conquistar o convencer. El
primer minuto no lo puede dejar al azar, debe ser consciente y tampoco lo puede
hacer alguien de su negocio sin preparación y solo con su intuición disponible.
No se imagina el daño que le puede hacer a su negocio un mal anfitrión del
primer minuto.
¿Cuál es el éxito del primer minuto? encárguese que ese primer minuto
sea como el último; como su única oportunidad; diríjase a su paciente, cliente, amigo,
esposo, o quien sea, con los cinco sentidos prendidos y conscientes.
Ensaye.
Para terminar, tengo que decir que ese primer minuto en unos años
se verá reducido a unos pocos segundos. La competencia nos obligara a ser más
hábiles en este tipo de destrezas.
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