Últimamente en todo lo que leo o veo se mencionada
regularmente la palabra "ventaja competitiva".
Y no es para menos; la ventaja competitiva es esa
diferencia entre ser exitoso o fracasar en el intento, ya sea en el ámbito
empresarial, laboral y hasta personal.
Paso a explicar que es una “ventaja competitiva”, cosa
diferente a una “ventaja comparativa”, con un ejemplo fácil que a propósito
encontramos en el aula de clase de la universidad.
Supongamos que se abre al público dos restaurantes en la
misma cuadra y al mismo tiempo. Los dos coinciden en el horario de atención a
sus clientes de 8am. 8pm. y así arrancan.
El primero, pensando tomar ventaja de su competencia
amplia su horario de atención a los comensales de 6 am a 10 pm. Piensa que
acaba de marcar una diferencia que le permitirá ganar terreno, la cual
calificáremos como “ventaja comparativa”. Días después, la competencia toma el
mismo horario que el primero y la ventaja de este último desaparece; por eso
era “comparativa”, era muy facial comparar e igualarla,
Días después, el segundo restaurante contrata un chef
extranjero con altos estudios en culinaria y un menú de primera. Se vuelve
difícil para el primero igualar a su oponente, por lo que la ventaja se
convierte en “competitiva”.
Aquellas ventajas difíciles de igualar y percibidas por
el cliente, son “competitivas”, de competencia , de ganar, difíciles de igualar
y ahí es cuando se gana terreno.
Ahora bien, si la ventaja competitiva la asocia a la
marca, a su lema, a su promesa de venta, el cliente entenderá el mensaje y
llegara hasta usted.
Así se hace el mercadeo moderno, no peleando en terrenos
difíciles, como el del precio. El terreno de ahora es el del valor agregado y
la mente del cliente.
Recuerde que mercado es el arte de antojar a los demás de
lo que uno tiene, ojalá varias veces .