miércoles, 13 de mayo de 2015

MI AMIGO FERNANDO


Fernando trabaja para una importante empresa, día a día, sin descanso. La empresa le provee bienestar,  ganas de vivir  y una cantidad de beneficios como pocas. Es muy ocupado, duerme poco y quienes lo conocen lo tildan de activo. Cada día de su trabajo lo vive como si fuera el ultimo y aunque no es tan joven, tiene mas de 50, su espíritu si es de niño.

Cuenta que aprendió mucho de su mama, quien le decía que lo único que a uno le queda es lo que vive , las experiencias, mejor dicho lo “bailado”, lo que a uno nadie le quita.

En sus primeros tres minutos impresiona su sonrisa y su actitud agradecida y positiva frente a todo; basta poco tiempo para  darse cuenta de su personalidad amable y de la pasión con que vive y hace las cosas. Siempre esta dispuesto a dar. Nunca pide nada, ni siquiera un chicle, por que los carga por mundos para compartir con sus amigos en especial cuando hace reuniones en su casa, uno de sus actividades favoritas.

La empresa para la cual trabaja gran parte de su tiempo se llama “Yo mismo S.A.”. Si, como lo oyen, Fernando trabaja para el,  para su bienestar mental y emocional, para la empresa mas importante del mundo, que es uno mismo.

Fernando cuida sus clientes, que son su familia y sus amigos. Para todos tiene tiempo y los incluye en su plan de mercadeo o mejor en su plan de vida que seria el equivalente.  Esta lleno de detalles con ellos, les dedica tiempo de calidad, como debe ser en las empresas. Nunca deja a nadie esperando por contestar una llamada o leer un mensaje en su teléfono.

Todo lo anterior no lo convierte para nada en alguien que este todo el tiempo complaciendo a los demás. Por el contrario; lo hace  por que lo disfruta y cuando le toca, discute, habla y hace una vehemente defensa de sus convicciones e ideas. Nunca lo he visto pelear. Creo que la empresa para la que trabaja tiene mejor definida su misión, visión y sus valores corporativos  que muchas empresas que conozco.


Y como en todo trabajo, tiene grandes responsabilidades y personas a cargo, tanto en lo económico como en lo emocional: su esposa, hijos y  familia.
 
Nunca lo escuche quejarse; seguro alguien me dirá que no tiene afujías económicas que lo motiven, pero créanme que tuviera argumentos poderosos de otra índole para hacerlo. Ha cambiado de jefe en su trabajo un par de veces – dos matrimonios a cuestas -, y estoy seguro que como en toda empresa que se respete, habrá cosas que no funcionan tan bien, pero al final y con todo, su balance arroja utilidad.


Entre vivir para trabajar y trabajar para vivir, hay una gran brecha. La ideal es la segunda. La de Fernando. Piénselo, medite en esta semana santa el tema y revise como esta hoy su empresa “Yo mismo S.A”. Yo empecé ya.

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