martes, 18 de agosto de 2015

“Las Neuroventas”

Esta comprobado que hoy día no solo es suficiente atender bien al cliente y prestarle un buen servicio, aunque esto sigue siendo parte fundamental del éxito.

Lo nuevo es, tratar de meterse en la mente del cliente, pero en especial en sus emociones. Si, así como suena. Como dirían los jóvenes, hay que metérsele al rancho al cliente y aprender a descifrar que esta pensando.

Entre otras cosas, por que cada vez se comprueba mas, que casi todos actuamos diferente a como pensamos, en especial en la toma de decisiones de compra de algún bien o servicio.

En resumen, como ya casi nadie sabe lo que quiere,  demostrado en la falta de fidelidad hacia las marcas y proveedores al igual que el habitual cambio de estilos y valoración de los argumentos de compra, es necesario descifrar lo que el cliente realmente quiere.

Para esto, se han desarrollado las “neuro ventas” y el “neuro marketing”, ciencias que analizan y profundizan en las actitudes del cliente como sus palabras, sus silencios, muecas, gestos con las manos o cualquier parte de su cuerpo, además de sus posturas y hasta sus tono de voz.

Según esta novedosa ciencia, solo si analizamos estos aspectos del cliente podremos llegar a entenderlo y ofrecer exactamente lo que este necesita con probabilidades de éxito mayores. Aunque no es fácil, con la practica y estudio, por supuesto, se puede llegar a aprender a “leer” al cliente en cualquiera que sea su rol, ya sea de comprador, consumidor, las dos al tiempo o simplemente como influenciador.

Para dar algunas pistas, las neuro ventas, lideradas por uno de sus principales exponentes, Jurgen Klaric,  han determinado que uno compra o adquiere algún bien o servicio, básicamente por tres causas: por superar un temor o miedo a algo, por confort o comodidad y por ultimo por ahorrar energía, esta ultima entendida como el recurso necesario para la vida en cualquier forma.

En adelante, le sugiero que determine rápidamente la respuesta que su producto o servicio tiene a estas tres demandas,  las escriba y comparta con todo su equipo de ventas. Entre todos encontraran las respuestas, soportados en la experiencia que cada uno tiene y paso seguido, ya le queda mas fácil, construya su nuevo discurso y argumento de ventas que expondrá a su cliente.

Si después de leer esto, sigue pensando que su lema de “atendido por su propietario” o “tenemos el mejor servicio al mejor precio” sigue siendo suficiente para enganchar a su cliente y que el precio es lo mas importante, vamos por el camino equivocado.


“El avión y la empresa”


Los empresarios se preguntan cuál es el punto ideal de rendimiento en ventas de su negocio. En otras palabras cuál sería el indicador perfecto de ingresos, que aunque se relaciona, es diferente al indicador de rentabilidad, del cual nos ocuparemos en otra oportunidad.

La respuesta esta en el ejemplo del avión: Imagine que compra una aeronave de 100 pasajeros para que realice la ruta Pereira - Bogotá - Pereira.

El avión en su vuelo inaugural viaja de Pereira a Bogotá con las 100 sillas ocupadas. Para este caso estaría cumpliendo con su límite de productividad: fue creado para transportar 100 pasajeros y 100 son las personas que lleva. Al regreso el avión sólo trae ocupadas 80 de sus sillas por lo cual viajan 20 vacías.

Podemos hacer un cálculo de este ciclo y es que hasta este momento el avión lleva perdidas 20 sillas y su equivalente en ventas. La pregunta es: ¿cuando recuperará este avión las 20 sillas vacías que ha dejado hasta este momento? La respuesta es: nunca, jamás

El indicador al 100% solamente se cumplió en el primer viaje. Aún si el avión viajara con 50 personas no podría volar con la mitad de sus pilotos o la mitad de  gasolina para contra restar el menor ingreso por ventas. Además, en el mejor de los casos, para recuperar, no podrá hacer un viaje con sus 100 sillas copadas y 20 personas de pie. Recordemos que es un avión.

La teoría de la capacidad de ventas no es nueva, aun esta vigente y Peter Drucker la menciona en su libro “La gerencia efectiva” como las “unidades de transacción” de cada negocio. Usted debe determinar cual es su unidad de transacción. En algunos casos las unidades son de producción, horas hombre, horas de atención, ventas por día, etc.

Para determinar su nivel optimo de ingresos, establezca su unidad de transacción; y aunque no es fácil estar siempre al 100% del indicador, por lo menos establezca cual es su meta y su promedio ideal.


Cada silla que le quede vacía en su negocio, utilizando la metáfora del avión, es una venta menos. Lo ideal es estar ocupado al 100% y si no se puede, hay que buscar uso a esas sillas disponibles que en el lenguaje de los negocios pueden ser promociones, actividades complementarias, etc, que lo pueden llevar a optimizar sus niveles de ventas.